El juego de las sillas por Adrián Troncoso Rodríguez

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Golfo de Cádiz. Fecha de ayer.

Cuidadosamente intentó extraer el corcho de la botella. Estaba demasiado humedecido y terminó deshaciéndose parcialmente en sus manos. Empujó con un dedo el resto del corcho hacia el interior e intentó mirar por el cuello de la botella, pero el vidrio estaba muy erosionado para ver el interior. Algo había y sonaba. La removió hasta que creyó ver un pequeño rollo de papel. Y sonrió.

Se dirigió hacia el botiquín que tenía en la cocina–comedor del barco y buscó unas pinzas. Como un niño que juega al “Operación” intentaba atrapar aquel papel, pero éste se le seguía resistiendo. Volvió a entrar en el habitáculo principal de la embarcación, en esta ocasión a por las gafas de cerca. Las encontró y volvió a salir a cubierta donde tenía más luz. Ahora sí… y con esmero tiró lentamente del folio enrollado para no romperlo. Estaba seco y en aparente buen estado. Tan solo restos del corcho deshecho.

Contento por el logro, comenzó a desenrollar meticulosamente el manuscrito. Estaba en castellano. Sigue leyendo

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Almas gemelas por Eva Sastre Pardo

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Seguramente se habrían encontrado en multitud de ocasiones, pero sus miradas no se habían cruzado hasta aquel día. Fue en ese preciso momento cuando fueron conscientes de su existencia. Se miraron y esa mirada las unió para siempre.
Montse tiene tres niños, dos chicos y la pequeña Lucía. Felizmente casada y con un buen nivel económico que le permitía vivir en la máxima tranquilidad. Es feliz. Ama a sus hijos y a su marido. Nada le ha faltado en su vida.
Cristina es madre soltera. Claudia, su pequeña, fue fruto de una noche loca de whisky on the rocks. Decidió ser valiente y sacar adelante sola a su hija. Nunca se arrepintió de la decisión, pero su vida nunca resultó fácil. Trabajo día y noche, problemas económicos, inestabilidad amorosa…. Su vida no era, precisamente, un camino de rosas, pero aun así, alcanzaba la felicidad con su bien más preciado: Claudia. El pluriempleo la obligaba a demandar ayuda de su padre, que en ocasiones, cuidaba de la nieta por las noches, mientras Cristina echaba horas extras en un bar de copas. Sigue leyendo