Fabricante por Titania Hielorrojo

bosquemavi.jpg

Tenía una marca roja en el lado derecho de mi cara. Era como un archipiélago tatuado en la piel, que mi sobrina insistía en identificar con una sirena. En realidad era una marca de identificación. Era el símbolo de los de mi clase: Reclutas.

Me reclutaron hace varias décadas. Me sacaron sin mediar palabra de la fábrica y me colocaron frente a una mesa de trabajo, en un despacho que se descascarillaba un poco más cada día.

Yo fabricaba sueños. Nunca pensé que estaría al otro lado. Del lado de los que sueñan los sueños que yo fabricaba. No me dieron explicaciones. Sólo indicaciones de lo que a partir de ahora debía hacer: obedecer y no salirme del camino. Me colocaron en este lado de la mesa. En el lado de los que trabajan soñando con los sueños que únicamente son alcanzables para unos pocos.

Me amoldé (¡qué remedio!)… por un tiempo. Cada mañana la misma ruta.  La misma cuesta a la misma hora, hiciera frío o calor. Entraba a regañadientes en este despacho que se descascarillaba un poco más cada día. Pero me rebelé pronto. Recordé que durante un tiempo estuve viviendo en un bosque. Me recordé flotando entre los troncos y las copas de unas secuoyas milenarias. Me recordé luminosa, toda envuelta en luz. Casi transparente, diluyéndome entre los rayos del sol y subiendo más y más arriba.

Yo fabricaba sueños. Yo vivía en un bosque… hasta que alguien tatuó mi piel y pasé a ser Recluta.

Ahora, más que nunca, deseo alcanzar los sueños que, en secreto, he seguido fabricando.

Anuncios

RoBot por Pilar Cortés

robot.jpgHace un tiempo alguien me preguntó qué era el futuro.
No supe qué decirle.
No creo en el futuro del mañana,
creo firmemente en el hoy.

Del ayer me llevo mil lecciones aprendidas,
del mañana una ilusión por vivir,
y del hoy, una batalla ganada.

No creo en los cuentos de hadas,
y tampoco en los finales felices,
como tampoco en los príncipes azules
ni las victorias sin sabor amargo.

Si el futuro te angustia, no llores.
Si el pasado te ahoga, llora con todas tus fuerzas
Si el mañana te aprisiona, déjalo correr. (No es para ti).

Nunca permitas convertirte en robot.

Éste y otros escritos de Pilar Cortés en su blog “Pequeños Susurros”

Luna de sangre por Rain Cross

lobo-I-

Will abrió lentamente los ojos, se sentía algo aturdido. La luz de la intensa bombilla le dañaba la vista. Miró hacia un lado, intentando ubicarse. Estaba en una habitación, a su izquierda había una pequeña ventana con vista a la montaña, a la derecha, otra cama. Era un hospital. Intentó incorporarse, pero le dolía todo el cuerpo.

Bienvenido de nuevo —le dijo una enfermera.

¿Cómo he llegado a…? —Se miró extrañado el brazo, lo tenía vendado—. ¿Pero qué demonios me ha pasado?

Eso es lo que le gustaría saber a la policía. Se ve que tuvo un accidente, están aquí fuera, quieren hablar con usted. —Sonrió y salió. Sigue leyendo

3er. Cap.: “Calvos, piruchas y cintas de Queen” por Germán Montes

freddie-mercurySiempre que salgo de las sesiones, tengo la extraña sensación de que la gente que me cruzo por la calle me mira más de lo normal, lo que me ha llevado a plantearme que quizás acabe el tratamiento con más trastornos de los que supuestamente traigo.

El caso es que no me gusta mucho sentirme observado, así que los 2 días a la semana que tengo terapia siempre salgo a la calle con la capucha de mi sudadera bien calada, unas gafas de sol y mi Mp3 en modo aislante.

Mientras espero el autobús, enciendo un cigarrillo. Una mujer sudamericana me lo recrimina inmediatamente:

-¿Te importaría apagarlo? ¿Que no sabes que no se puede fumar en la parada del bus? Sigue leyendo

La tortuga del infierno Por Raelana Dsagan

tortuga

La tortuga giró lentamente la cabeza y su cuerpo de metal emitió un chasquido, sus ojos ardientes se encontraron con los de su creador. El diablo puso los brazos en jarras y contempló con orgullo a su criatura.

El caparazón era de plomo, hecho con placas que se ajustaban perfectamente para proteger su cuerpo de fuego. Su vientre y sus patas se veían iluminadas, pues ahí el armazón era más liviano, para permitir el movimiento. De su nariz salía un espeso humo negro. Sigue leyendo