Peregrina Mariposa Estelar por Juan Antonio Fernández Madrigal

mariposa
Gracias
a “Pilgrimage”, de Suzanne Vega

Y aquí vengo, flotando en la leve seda del espacio, sobrevolando las flores de gas que crecen en el vacío engañoso. Y vuelo hacia a ti y pienso en el ilimitado camino que puedo recorrer en líneas geodésicas hacia el destino que hay tras estas maravillas.

Y atravieso en un suspiro el súbito aliento de un fulgor de nova, que arrastra los sedimentos pesados y el metal hacia todos los lugares, pero que no me impide avanzar, y me asombra cuánta belleza puede arrebatarme en tan efímera expiración de vida contenida.

Y viajo dentro de la energía, y escalo su núcleo de gravedad inmensa para dejarme caer por la ladera de potencial decreciente hacia la frontera, que se va aclarando, pasando del cobre al oro, y del oro a la oscuridad tachonada de puntos, otra vez.

Y bato mis enormes alas de mariposa estelar perdiendo parte del polvo mágico que me permite tales viajes, y expando mi ser mientras avanzo entre los puntos que tachonan, y miro por mis terceros ojos, que despertaron tiempo ha, y veo más de lo que un alma puede soportar de un único vistazo.

Y calmo mis sentimientos justo a tiempo, antes del súbito golpe de color que me invade, y me acerco al tejido nebular deshilachado lentamente que me intenta deshilachar cuando mis pensamientos sincronizan los eones, y me pierdo en mí mismo cuando se agranda y me empequeñece, que no es lo mismo pues en el fondo conservo intacto mi ser.

Y mi delicado organismo resiste con constitución intachable el roce de las coronas de sol, y mis sentidos aceptan el flujo de asombrosa maravilla sin agotarse, y mi mente recibe y no cataloga en los inmensos abismos de mi inconsciencia, porque mi consciencia ya durmió hace mucho.

Y canto mientras atravieso cruelmente sistemas de vida hacia el imperio de la concretitud, y mi cántico se escucha como un débil lamento cuando crece en esferas de continua esencia espiritual y baña mundos repletos de seres cristalinos, de seres de fuego, de seres de líquida especia, de seres de aire irrespirable.

Y constato las distintas existencias que encuentro, y mis alas de mariposa estelar brillan bajo estrellas binarias que dibujan dos sombras de color sobre los cuerpos desnudos cristalinos ígneos líquidos y aéreos.

Y me alejo desgarrando y desgarro el sentimiento, que es lo mismo que el cuerpo cuando se es capaz de viajar a velocidades superlumínicas, puesto que la esencia cambia totalmente como si se enfrentara a sí misma a través de un espejo.

Y rompo el espejo para seguir viajando y acercarme más lentamente a mi destino, y siento un leve quejido de mis articulaciones, pues mis alas atrás han quedado y se desvanecen en el reino de las otras celeridades.

Y mi cuerpo ya elástico se precipita a través de atmósfera turbulenta y fría, y siento el calor del fuerte roce que es no mucho más que caricia perecedera.

Y disminuyo y me poso. Y allí te encuentro.

Y me doy cuenta, una vez más, de que a pesar de lo grande que es el cosmos que he visitado, nada ni nadie que se le compare puede ser insignificante.

Porque las medidas no existen, ilusiones son.

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2 comentarios en “Peregrina Mariposa Estelar por Juan Antonio Fernández Madrigal

    • Somos muy afortunados de tenerte, es un placer y un honor. Muchas gracias por aportarnos aún más información, nada menos que de donde nace la inspiración!!Saludos y enhorabuena por este relato tan especial.

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