Clásico, estilo Bergere por Jorge Álvarez Murcia

sillon

¡Ven, siéntate!

Encajonado en aquel sillón clásico estilo bergere con orejeras de color vino tinto, Gorka suda considerablemente por cada uno de los poros de su piel, mientras nota cómo la camiseta blanca de tirante ancho se le pega poco a poco a su más que orondo cuerpo. Un fuerte olor a amoniaco se mezcla con los treinta y seis grados, y el ochenta por ciento de humedad del ambiente hace el resto. Le cuesta respirar y huele mal, a veces ve borroso y nota cómo el pelo se le pega a la cabeza. El sudor chorrea por su frente tan abundantemente que las cejas empapadas ya no sirven para nada. Poco a poco, las gotas inundan sus ojos provocándole un intenso escozor que es incapaz de evitar debido a que sus brazos, apoyados en línea recta sobre el sillón, parecen muertos. No consigue entender por qué no le responden sus miembros. Aumenta la temperatura cuando, de los pies a la cabeza, siente como si decenas, cientos de fuertes manos, comenzaran a pellizcarle con todos los dedos a la vez no dejando un solo lugar de su cuerpo que no estuviera siendo estrujado o como fuertemente magreado. Cada vez más fuerte, friccionando más, y más repetidamente.

El alarido se escuchó por toda la casa mezclándose con un creciente olor a chamusquina. Sigue leyendo

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