La Fuerza de un Ángel por Alberto Barranco

rayo-de-luz1

¡Jamás, pensó, nunca pudo llegar a imaginar lo que le depararía una ausencia tan grande!

Él no entendía por qué, solo sentía la necesidad de romper una pesadilla que estaba viviendo en aquel momento, todo era dolor, pánico, lágrimas, lloros, gritos, desesperación, ¡quería despertar, quería volver a la normalidad y no lo conseguía!

Los segundos iban pasando, le parecían horas, todo indicaba lo mismo que veía ¡no podía ser! Era el peor momento de su vida, se le iba rompiendo el alma a cada instante, se estremecía su piel y se le arrugaba el corazón.

Allí estaba él, en su cama, como siempre, había esperado para despedirse, para recibir su último beso con una sonrisa que dibujaba su cara angelical.

Le destrozó la vida, ya eran solo recuerdos y fotografías. ¡NUNCA MÁS!  Le volvió a tener con él, ya no le besó más, se fue, ya no estaba, su caos, su destrucción, ya no tenía fuerzas, no quería seguir, era sólo un chaval que acababa de perder el sentido de la vida, se cubrió de oscuridad eterna, ya no sabía qué debía hacer, no quería disfrutar de nada, ni amigos, ni sueños.

Pero… no lo permitió, él seguía presente. Le dejó su mejor regalo, su ejemplo, su esencia; le impregnó de su esencia todo su ser y así debía seguir regando al mundo.

Tenía tarea por delante, tenía lo más grande del mundo en la misma situación que él, su madre le necesitaba, tenía que ser fuerte y avanzar, sacarla adelante. ¡No podía ser!, había abandonado a lo más grande por estar abatido, por ser egoísta y eso no podía ser. Ahora era el momento de luchar, de sacar todo lo que tenía dentro, sacar aquello que él le dejó.

Adelante y hazla sonreír, disfruta como nunca, demuéstrale que es un orgullo para un hijo llevar su esencia. Brilla en los días más soleados e ilumina los rincones más oscuros de cuanto llegue. Sigue luchando, eres fuerte, tienes que conseguirlo, ella se lo merece todo porque todo ha dado. ¡¡Vamos!! ¡¡Tú puedes!! Se repetía una y otra vez para sí mismo.

Madurando, desde aquel fatal presagio, encauzó su camino muchas veces a tientas del desvío y lo fácil, pero siempre salió adelante con una fuerza extraña. Siempre llegaba a casa con la ilusión de ver su sonrisa reflejada en la cara de su madre. Siempre se encontraba la tristeza oscura de un corazón lastimado y aún llorando en su soledad.

Aquella fuerza que lo acompañaba siempre aparecía en el momento justo, no sabía de dónde ni cómo, pero siempre estaba en el momento apropiado, enganchado a ella. Se inclinaba sobre el regazo de su madre, la miraba tiernamente mientras le cogía sus manos y con un susurro le decía, –¡no estamos solos, él siempre está! ¿No le sientes mamá? A lo que ella, dejando caer unas lágrimas por su mejilla, contestaba -¡sí hijo, mi corazón y el tuyo están sellados con su amor!

Entonces aquel niño lleno de esencia y preocupado por su madre, le daba las buenas noches. Ya había estado con su madre y ahora tocaba irse a la cama para disfrutar de su padre.

Era el momento más feliz de aquel niño que se despertaba con deseos de llegar a la noche para sentirse protegido por la fuerza de su Ángel.

Anuncios

4 comentarios en “La Fuerza de un Ángel por Alberto Barranco

  1. Precioso…
    Yo también tengo un Ángel, así con mayúsculas, porque mayúscula es su Fuerza y la mía cuando conecto con él.
    Relato muy emotivo, lleno de corazón.
    Felicidades…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s