El Sr. y la Sra. López por Toni Ávila

pareja

-“Mariano, sal”, dijo la mujer, y Mariano apareció en el salón vestido con un tanga de leopardo, una boa de plumas y un antifaz veneciano.

-“Este es mi marido” dijo, como si fuera lo más normal del mundo. Acto seguido, el señor empezó a levantar una pierna y la otra alternativamente como una bailarina de can-can, sin dejar espacio a la imaginación pues debido al bamboleo, el taparrabos no estaba cumpliendo con su función.

La mujer, ignorando su ridícula actitud parecía estar encantada y daba palmaditas al ritmo. En el sofá, María de la Encarnación Díaz, vendedora de seguros a domicilio, aguantó estoicamente el espectáculo hasta que el señor se acercó a ella y le susurró: –“¿Cuándo empesamos a conosegnnos mejog, mon cheri?”.

En ese instante, como activada por un resorte, salió corriendo de la casa gritando y haciendo aspavientos con los brazos en alto.

Ya solos, el señor y la señora López chocaron sus manos triunfantes, esperando ansiosos la visita del día siguiente: el vendedor de la televisión por cable.

Relato ganador del concurso semanal de la cadena Ser Castellón.

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