Adán, el que lo fue todo (y nada) por José María Oczev

eclipsebis

El viejo colchón repleto de engaño, de mentiras, de hipocresía, de ciudad. Tan vacío de David pero con tanta sed, que se bebió la libertad de Adán en un par estrofas de ciudad. Adán era así: poeta, soñador, bohemio, con tantos adjetivos que sus conocidos terminaron bautizándole como: el que lo fue todo y nada. Estrella fue protagonista casual de nuestra historia.

Dicen que el mes de noviembre fue más azul aquel invierno, que los pájaros parecían entonar al unísono el canto de las hojas al caer, que una hecatombe de estaciones daban paso al día, y la noche se ensombrecía entre recuerdos que no dejaban de gritar. Los árboles hablaron de sueños y sus hojas eran capaces de descifrar el lenguaje del sufrimiento.

-Fue aquí, en este lugar –musitaba Estrella, mientras el temblor de su mano no cesaba de arrastrar el humo que desprendía aquel cigarro.

-¿Aquí se acabó todo? ¿Realmente ocurrió?

-Sí David. Adán ya no está.

No está, ya no está. Se había ido. Su recuerdo era tan certero como un viejo cable de goma que termina desprendiéndose de un árbol tras quedar atado una y otra vez. La rama se mantenía inmersa en su esencia, como la amante se mantiene unida a su amo mientras dura la tormenta.

Adán inició la historia de David hace ya diez años. Se conocieron por accidente, a través de una página de contactos en Internet. “Tanto tiempo esperándote, y me cansé de seguir” escribía Adán, con una tipografía Times New Roman, cursiva, número doce, con retazos de septiembre. Transcribía sus vivencias mientras el bolero de Javier se clavaba en su piel y en sus dedos, descendiendo hasta el ligero tembleque que erizaba los dedos de sus píes.

-No debes tener miedo. Todos somos de papel. En algún momento entregamos la tinta a cualquier hombre, que nos engaña, nos hiere y nos idealiza. Creemos ser todo, y realmente somos nada –escribía David.

-Tú me entiendes como nadie – pensaba Adán, mientras miraba por la ventana el reflejo de aquello que nunca fue.

Tras los meses de verano, llegó octubre y fue noviembre aquel día señalado por ambos para poder conocerse. Adán maquillaba heridas con maquillaje siniestro, se vestía de silencio y sonreía a todo aquel que encontraba a su paso. Era feliz. Sí, por primera vez en sus veintitrés años era feliz y David, también.

Sus manos parecían entender el lenguaje del adiós. Tras la primera impresión, David se apartó dejando atrás la sonrisa que traía de camino y no dudó en correr a abrazar a su amigo. Tenía los ojos  azules más vivos que jamás había sentido, y esa noche de pretextos, oscurecían el secreto de Adán.

-Me alegro de verte Estrella. No te imaginaba así.

Una vez al año, dicen que hay un eclipse lunar que hechiza cualquier historia. Es capaz de convertir al príncipe en sapo y a la princesa en mendiga. Adán podría ser Eva y la manzana la más bella flor que habitaba el paraíso. Adán siempre fue Estrella, y sabía que lo era. Sus atributos masculinos no eran más que un pretexto a su sufrimiento, una forma de negar su propia identidad. David respetaba a Estrella y estaba convencido de escribir su verdad a través de las lágrimas.

-Fue aquí, en este lugar –sonreía Adán dando paso a Estrella.

-¿Aquí se acabó todo? ¿Realmente ocurrió?

David dio su mano a Estrella y fue tal el escalofrío, que sus cuerpos se cruzaron en un abrazo infinito. Ya no había dolor, sólo colores que se clavaron en la noche como el bolero de aquel padre perdido en el estrepitoso devenir de la noche.

-Sí, David. Adán ya no está.

Anuncios

4 comentarios en “Adán, el que lo fue todo (y nada) por José María Oczev

  1. Juan José Arnés Pintiado dijo:

    Bien: Sabes, he sentido esa envidia sana que a veces nos invade cuando algo nos gusta tanto como para quererlo nuestro. También he leído todo tu blog y ha sido una suerte haberte encontrado, pues, aunque nuestros estilos sean diferentes, hay cierta similitud en el lenguaje. Espero seguir leyendo cosas tullas.

    • Muchas gracias, Juan José, encantados que te pases por el blog y honrados porque nos escribes dándonos tu opinión, tan importante para el blog, ya que nos dice cómo lo estamos haciendo y si podemos mejorar. Bienvenido a tu casa. Un saludo muy fuerte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s