EL TIEMPO Y LA AUSENCIA Por Julio Amigo Quesada

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-¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?

Jorge Luis Borges

Dos ideas, dos conceptos bullían en su mente, por su racionalidad y, por supuesto por su corazón, por su sentimentalidad más profunda, siempre había presumido de tener un gran “cuore”, de haber “soportado” todo tipo de “bandazos” que él mismo, su entorno, le habían provocado.

El tiempo y la ausencia martilleaban en su mente, vivió, compartió, luchó, amó y nada le acompañaba, nada a lo que aferrarse, solo una imagen vaga de aquello que supuso algo importante, lo más importante quizá, en su ya larga vida.

Y aun así le faltaba el tiempo, le faltaban horas para poder descubrir aquello que sentía, aquello que luchaba dentro de él por salir a flote, por salir a la “palestra” de su corazón, al escenario de su sentimentalidad, pero la ausencia golpeaba de nuevo en su mente, en su parte racional y le gritaba:
“No”.
– “El tiempo se te ha agotado y no has estado. Vives para mi, para tu ausencia”.
Y el tiempo salió al rescate, lo recogió con sus manos dóciles, pero temblorosas, para asentir con él que sí:
– “Es posible”.
¿Por qué no iba a ser posible? No era una quimérica sensación, podía volver a vivir, a compartir, a luchar, a amar, a SENTIR.

Y una nueva sensación de frescor, como el de esas mañanas de otoño, cuando el aire que baja de las montañas, aún por cubrirse de nieve, azota el rostro y ofrece una calma sin igual, una “protección” invisible frente a lo desconocido.

Y una frase de Alejandro Jodorowsky se le clavaba en la razón y en el corazón, “… pase lo que pase, todo ha sido para bien”.

TODO había tenido una explicación, incomprensible para Luis, pero confiaba en el tiempo a pesar de que la ausencia intentaba seguir haciendo de las suyas, frenando las ansias de VIVIR, y “haciendo que llorara cuando nadie le veía”(parafraseando a Joan Manuel Serrat).

Y con las letras y acordes de “aquellas pequeñas cosas”, pensó que no tenían razón, por lo menos en parte pues, la ausencia si, pero el tiempo no las mató, ese reloj implacable solo hacía poner cada cosa en su sitio, cada pensamiento en su orden y cada sentimiento en su valor…

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3 comentarios en “EL TIEMPO Y LA AUSENCIA Por Julio Amigo Quesada

  1. claro de Luna dijo:

    Una vez mas, sin palabras, Julio!! Eres grande, en corazón, nobleza, sentimientos…Tu sensibilidad acaricia a la mía hasta el punto de hacer amanecer de ” mis Lunas” unas lágrimas, no de tristeza, sino por seguir sintiendo esa fuerte Armadura amparando mi cielo con tu presencia!! ME HONRA VOS,CABALLERO!! Y la estima que le tengo,a pesar de mis silencios, es muy muy importante!! Te adoro princesoooo…GRACIAS

    • Muchas gracias por pasarte por el blog y por darnos tu opinión. Nuestros colaboradores son el corazón del blog, y si llegan a vosotros, como así ha sido el relato de Julio, estamos más que encantados. Bienvenida a esta, nuestra humilde casa, ahora es también la tuya 😉

    • julioamique dijo:

      Muchas gracias a la linda dama, por las palabras que dedica a su fiel caballero, es un honor y un gusto honrarla. Ya lo sabes, esta armadura seguirá amparando y preotegiendo a su dulce dama. Un fuerte abrazo “mi” Claro de Luna”.
      Besos
      Julio.

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